
Junto a Tom Wolfe, fue uno de los padres del llamado nuevo periodismo norteamericano, y es para muchos el más grande jornalista-novelista del mundo.
Hijo de sastre y casado con la editora Nan Talese, este elegante escritor italoamericano conocido por obras como "Honrarás a tu padre" y "Mujer de tu prójimo", no sólo se ha destacado por la delicadeza y perfección de su prosa, sino que además por su rose y relevancia social, hasta el punto de tener fotografías con cuatro ex presidentes de Estados Unidos, registros que hoy cuelgan de las paredes de su sobrio departamento en la calle 63 cerca de Park Avenue en Manhattan.
En los ochenta, Talese ya era reconocido como parte del nuevo periodismo norteamericano, entrelazando elementos de la ficción como: escenas, diálogos y descripciones con hechos concretos, frutos del reporteo exhaustivo en terreno y rigurosa recolección de datos, incluso, del más pequeño.
Como el gran periodista que es, Gay Talese se relacionó con otros gigantes como García Márquez, al cual conoció en su viaje a La Habana mientras escribía sobre el béisbol cubano, y como no, con Vargas Llosa ha compartido su membresía en Pen Internacional, entidad que reune a importantes escritores de todo el mundo.
A Borges lo conoció a principios de los 60. Recuerda que le describía la ceguera con lujo de detalles.
A Borges lo conoció a principios de los 60. Recuerda que le describía la ceguera con lujo de detalles.
El escritor, reconoce que lee varios periódicos al día, dentro de los cuales están The New York Times y The Daily News, pero la mayoría de su tiempo libre lo dedica a sus libros. Por otro lado, este maduro intelectual no acostumbra a destacarse por asuntos extra literarios, salvo cuando se le pregunta por el tratamiento periodistico que su país le dió a la guerra de Irak, afirmando que en sus tiempos se hubiera hablado de otra forma del conflicto, pero que el patriotismo norteamericano produce cierta ceguera que se transforma en algo terrible.
Talese dice que el periodismo diario, informativo, está bien escrito, quizás mucho mejor que en sus tiempos cuando escribió para el New York Times, pero que ahora existe menos compromiso, menos convicción y menos fuerza de ideas propias.

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